Pero el cubano no se quedó ahí, también llamó a la pandillita de Bush y sus colegas comemierdas, insulto que siempre me ha hecho mucha gracia, porque si te imaginas a un comemierda creo que es difícil que no se te escape alguna sonrisa.
Y con una de las afirmaciones el dirigente cubano dio en el clavo, no se puede negar, y fue al referirse a Bush como una persona que no sabe gobernar su país, que no lee, que se acuesta tarde, que “anda hecho un zombi” y de no haber sabido gestionar la situación cuando EE.UU. se enfrentó al huracán “Katrina”. Acerca de esta última cuestión añadió dijo: “El ciclón andando y él proclamando, ¡sálvese quien pueda!”
Ahora los americanos han instalado un panel electrónico en la fachada de la Sección de Intereses de EE.UU. en La Habana en los que se proyectan llamamientos a la libertad y fragmentos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Esto evidentemente no simpatiza mucho a Castro, quien ha visitado el lugar en un par de ocasiones para despotricar de lo que opina de sus colegas estadounidenses. Ahora frente a las oficinas americanas se están llevando a cabo unas obras que Fidel no quiere revelar para que serán, puesto que, según él, no quiere estropear “la sorpresa”. Actualmente esa zona en construcción es la Tribuna Abierta Antiimperialista José Martí.
Lo malo de esto es que mientras los políticos se pelean como si fueran niños pequeños la gente es la que lo pasa mal y parece que a nadie le importa, cuando debería de ser la principal tarea de un político, preocuparse por su gente. Y esto no va sólo por Fidel, sino por todos, porque a los políticos sean dictadores o no el pueblo les importa una mierda, y por eso tengo una única definición para ellos, ¡son unos comemierda!






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