Tom Cruise ha pasado de ser ese actor deseado por las mujeres y cuyos heróicos papeles le hacían ser visto como una verdadera estrella, a estrellarse a modo Rajoy, precipitándose contra el suelo. Las críticas comenzaron cuando decidió alistarse en las filas de la Iglesia de la Cienciología, pero cuando comenzó todo este disparate con la Katie Holmes ya fue apoteósico el desastre medíatico generado por Tom.

Ahora con los comentarios acerca de que se va a comer la placenta de su bebé y el cordón umbilical ha pasado de ser un tio respetado, a ser un friki de cojones. Tom “Placentruis” Cruise es más raro que un perro verde. ¿Para cuando una película de Tom Cruise y Carmen de Mairena?






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