Si es que son unos chiflados


Maruja Torres es una persona que me hace gracia, no he leído mucho de ella, y si digo la verdad tampoco se mucho acerca de esta mujer, pero desde que la vi una vez en el programa de Buenafuente, me pareció una persona crítica y divertida a la vez, una mezcla que a mi personalmente me encanta. Y es por eso que cuando hoy leí un pequeño artículo de ella en El País, no pude evitar alegrarme, primero de que una persona así tenga un trocito de página en el que publicar sus ideas; y segundo, porque siempre me alegra comprobar que no soy el único que piensa que el fanatismo religioso perjudica la vida en común de las personas, y que es un freno a la lógica y el desarrollo de ésta.

A fuerza de sumar espectadores de sus fastos, el Vaticano ha acabado por creerse su propia publicidad; es decir, que miles de millones de seres humanos siguen su retrógrada doctrina (la del Vaticano, digo: dejemos a Cristo en paz) con venda en los ojos y tapones en las orejas. Pues no. No sólo lo del no sé qué de Da Vinci va viento en popa desde que fue incluido entre las prohibiciones del Deuteronomio (junto con no folgar con la cabra del vecino), sino que a bastantes italianas (e italianos, espero) no les cabe en el intelecto que L’Osservatore Romano (órgano vaticano, pero órgano tipo tipográfico, no tipo miembro corporal) haya puesto el grito en lo alto porque la ministra de Sanidad ha anunciado su buena predisposición a que los hospitales usen la píldora abortiva, y a que las parturientas disfruten de -lo pongo entre signos de admiración por lo escandaloso que me parece que hasta ahora no dispongan de dicho paliativo- ¡anestesia epidural gratuita en los hospitales públicos! O sea, que esos patriarconazos no sólo se inmiscuyen en la reproducción, o no, privada o pública; es que también se entrometen en la compasión y el derecho a sufrir lo menos posible. Las embarazadas, nada de abortar. Y las que no abortan, sino que dan a luz, nada de no sufrir. Jódanse las unas y las otras, amén.

Me gusta que las mujeres sean reivindicativas, y más siendo ellas las principales víctimas de todo este tipo de medidas y «leyes» impuestas por los que yo no llamaría patriarconazos, sino más bien patriarcoñazos.

Que buena propuesta


Izquierda Verde (el grupo parlamentario formado por Izquierda UnidaIniciativa per Catalunya Verds) exige al Gobierno que cumpla con su promesa de programar el cierre de las centrales nucleares. Joan Herrera, portavoz de este grupo parlamentario, anunció ayer que presentará la cuestión «con fuerza» en el próximo Debate sobre el Estado de la Nación, junto con una propuesta de calendario, según el cual la última central nuclear debería dejar de funcionar en 2018.

IU-ICV propone también que tras el vigesimoquinto año de funcionamiento -cuando ya deben estar amortizados sus gastos de construcción- las centrales nucleares destinen el 70% de sus ingresos a un fondo. El monto así obtenido ascendería a 1.500 millones de euros y se dedicaría al desarrollo de fuentes de energía renovables (50%), a la mejora de la seguridad de las centrales (20%) y a la dinamización de las comunidades donde se asientan las centrales (15%). Otro 15% quedaría como beneficio para las empresas eléctricas.

Joan Herrera opinó que con el desarrollo de las energías renovables y adecuadas estrategias de ahorro y eficiencia se podrá prescindir de la energía de las nucleares, que actualmente aportan alrededor del 20% de la electricidad que consume España. No obstante, declaró que las políticas del Gobierno en esta materia «son insuficientes«.

Como me alegra leer este tipo de noticias, lo único que espero y deseo es que les escuchen, y realmente se lleve a cabo esta propuesta, para que España deje de ser un país con centrales nucleares en funcionamiento que generan tanto mal al medio ambiente, así como a las personas que viven en sus proximidades.

Además teniendo en cuenta que estas centrales tan sólo producen el 20% de la electricidad que consume España, son más que superfluas, y si tenemos en cuenta el coste ambiental y en cuanto a temas de salud que suponen estas instalaciones, me parece que no debería de haber ningún argumento a favor de conservar estas chimeneas del demonio en funcionamiento. Incluso me parece que la fecha que plantea IU-ICV es muy lejana, debería de ponerse fin a este suicidio colectivo mucho antes.

Necio


Yo fui un necio,
por ofrecer mi aprecio,
por creer amigo
a quien nunca lo había sido,
mi apoyo incondicional
cuando a tí te daba igual.

Pues eso, si no te intereso,
no me llames repentinamente
y me hables falsamente
se que te mueve el interés
burgués de explotación,
de ahí mi acusación
pero se acabó ya no seré yo,
tu amigo de usar y tirar se despide,
hasta nunca pive.

La jodiste,
perdiste lo que nunca quisiste,
pero ahora echas en falta,
una mano amiga
que te diga que tienes su apoyo,
tú solo te cavaste tu hoyo.
Das pena, pero tu condena,
arrastrarte cuando todo está perdido
y olvidarte cuando lo recuperas,
a ver si te enteras,
que conmigo ya no juegas,
cansado de habladurías,
yo ya no malgasto mis días.

Si siempre ha sido lo mismo
un abismo nos separa,
no me des la vara,
pa’ grabar canciones,
y tocar los cojones
cuando estoy liado.
Para ti siempre debe haber tiempo
para que estés contento,
pero tú estás demasiado ocupado,
incapaz de llamar,
preguntar por mi,
eso no se te ocurre a ti
pues sabes que te digo,
vete a cagar,
tú no eres un amigo.

Por Andrej Nicolás Hillebrand