No más subvención


El Grupo Socialista organizó en el Congreso unas jornadas sobre «la laicidad como marco para la libertad«, promovidas por el diputado Álvaro Cuesta, en las que todos los ponentes concluyeron que el actual sistema de financiación de la Iglesia católica con fondos públicos es inconstitucional, por lo que reclamaron a la Conferencia Episcopal que cumpla con su compromiso y busque mecanismos para autofinanciarse. En su opinión, el actual sistema «rompe el principio de netralidad del Estado» porque hay una financiación encubierta que beneficia a una sola confesión.

El sistema que propone la secretaría de libertades públicas del PSOE consiste en un periodo de tres años para que la Iglesia se prepare a autofinanciarse. Después, el Estado se limitaría a incentivar, mediante deducciones fiscales de hasta el 15%, a los fieles para que sufraguen ellos mismos a sus confesiones.

Estas son las cosas que me alegran de que el PSOE esté en el poder, aunque también tenga muchas cosas que recriminarle, sigo pensando que cualquier cosa es mejor que tener gobernando al PP.

O se apoya a todas las religiones o a ninguna, pero eso de apoyar a unas y no a otras, es discriminatorio. Y como todos los que me conozcan un poquito podrán intuir, dado mi ateismo, y mi convicción de que las religiones causan más problemas que beneficios, yo opto por no apoyar a ninguna, un estado laico, donde cada uno haga lo que quiera en su ámbito privado, y el Estado como institución que sea igual para todos, y que no se adhiera a ningún grupo en particular, nada de favoritismos.

Las grandes farmacéuticas


Hace tiempo que tengo claro que lo que mueve a las grandes farmacéuticas no es su filantropía, sino la avaricia que rompe el saco, el beneficio puro y duro, y ahora no sólo son palabras de un simple ciudadano, sino que ha esta posición ha quedado reflejada en un reciente estudio.

Un estudio de Consumers International, una organización que agrupa a 230 asociaciones de consumidores de 113 países, denuncia la falta de transparencia en responsabilidad social corporativa de las grandes farmacéuticas, y subraya que gastan en promoción de medicamentos el doble que en investigación. El informe, realizado mediante cuestionarios y entrevistas a las grandes farmacéuticas y un trabajo de campo en siete países europeos, critica los escasos escrúpulos de las farmacéuticas, que priman las ventas por encima de las necesidades de los consumidores.