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La revolución se fragua aquí

Amnesia

posted by Andrejin General, Política, ReflexionesNo Comments
Migrantes

Muchos de los que ahora se quejan de la inmigración parece que han olvidado que sus antepasados también fueron migrantes. Imaginen que a los “indios americanos” se les hubiera preguntado por su opinión acerca de todos esos “pieles blancas” europeos que fueron a su tierra, que les contagiaron la gripe, los asesinaron, los maltrataron, les robaron sus tierras, violaron a sus mujeres… Pero de eso nadie habla.

Hoy en día ya no somos los europeos los que tenemos que emigrar en busca de un futuro más esperanzador, y muchos se quejan ahora de que otras personas hagan lo mismo que hicieron nuestros antepasados pero de manera pacífica y sin matar a nadie.

Esto es absurdo, mientras somos nosotros los que emigramos, no importa que matemos, asesinemos, robemos, violemos y hagamos lo que nos plazca, eso nadie lo critica, pero que vengan unos cuantos miles de africanos en busca de mejorar su vida de manera pacífica eso es considerado como una aberración. ¡¡Que asco me dan mis congéneres a veces!!

Pero no sólo hubo migraciones cuando los colonos surparon con destino a la tierra prometida que Colón había descubierto (aunque parece ser que hay evidencias de que los vikingos estuvieron en América antes que el navegante italiano), este fenómeno se ha dado durante toda la historia de la humanidad, los españoles fueron a alemanía, francia, y otros países europeos en búsqueda de algo que echarse a la boca; los canarios migraron masivamente a Venezuela y Cuba. Pero incluso ya en la época de los griegos y los romanos las migraciones estaban al orden del día. En la antigua Grecia ya se distinguía entre el ciudadano de la polis y el extranjero, y para que dicha diferenciación exista debía de haber “extranjeros”.

Vemos por tanto que las migraciones son un fenómeno tan antiguo como la civilización misma, en un principio estos flujos poblacionales estaban acompañados de enfrentamientos violentos, pero con el avance en la historia ha dejado de ser así. Pero por desgracia aún hay quienes señalan con el dedo al foráneo, y le rechazan por la simple razón de ser de otro lugar, en ocasiones desconocido, haciendo alarde inconsciente de su ignorancia, cuando no se debería de presumir de la xenofobia, sino avergonzarse de ella.

En este pequeño espacio que tengo para expresarme, defiendo la libertad de movimiento, el derecho de cada persona de ir a donde le plazca, y reitero mi sueño de un mundo en el que la mezcla no sea algo extraño sino la normalidad, en el que el color de piel y el país de origen no sean más que una trivial anécdota… en definitiva, un mundo mejor para todos.

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