El lento despertar


Gran Hermano

Pues parece que por fin la gente empieza a despertar, aunque de forma lenta, porque han tardado en hacerlo, de ese letargo invernal en el que andaban sumidos, con sus mentes sorbidas por los «reality show«. Aún así, me alegra que por fin lo estén haciendo, y la gente cada vez vea menos programas basura como son «Gran Hermano«, «Operación Triunfo«, «Supervivientes«… El último en caer ha sido «La casa de tu vida« que Telecinco a decidido retirar de su parrilla por falta de audiencia.

Ahora sólo falta que la gente descubra que la televisión está plagada de pura basura, y que es una pena malgastar valiosos segundos de tu vida, un tiempo que nunca podrás recuperar viendo semejante bazofia. Ojalá las personas redescubran el placer de la conversación, el diálogo, la reflexión, los paseos, los juegos de mesa, la lectura, el cine… Cuantas alternativas al mundo de la prensa rosa.

[tags]La casa de tu vida, reality show, basura, televisión, prensa rosa[/tags]

El amargo sabor del carnaval


Gala del Carnaval

Empezaré por decir, para que se entienda el resto de esta entrada, que yo no soy carnavalero, pero no porque tenga nada contra esta celebración, sino porque en general no me gusta salir «de fiesta», porque dado que no fumo y no bebo y tampoco consumo drogas, y no me gustan las grandes aglomeraciones de gente, pues no siento demasiada atracción por las discotecas, y por ende tampoco por el carnaval. También añadir que tampoco soy nacionalista, ni un defensor fanático de las tradiciones.

Habiendo dicho esto, tengo que decir que lo que se hizo este año con la gala del carnaval en Tenerife, es bastante lamentable. Hay mucha gente que se sacrifica, trabaja, invierte tiempo y dinero, se esfuerza, etc., durante todo un año, para prepararse para el carnaval. Las murgas y las comparsas, dos de los iconos fundamentales del carnaval tinerfeño, y precisamente estos símbolos han sido ninguneados, por una persona, que como demostró en el triste evento de ayer, que no tiene ni idea del carnaval tinerfeño, y que tampoco se molestó en averiguar nada acerca de él.

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