Black Gold


Black Gold

Buscando una imagen para el post del café etíope y su disputa con Starbucks me encontré con el póster de una película que quisiera compartir con ustedes. Es un documental acerca del comercio internacional del café. El café, que mueve al año 80 billones de dólares, según la página oficial de la película, convierte a éste producto en el más valioso después del petróleo.

A pesar de ello, mientras nosotros pagamos por nuestros cortados, capuccinos y demás cafés, los agricultores reciben una miseria a cambio de generar la materia prima que hace posible todo lo demás. Esta injusticia incluso ha llevado a que muchos de estos agricultores tuvieran que abandonar sus tierras.

Les dejo por tanto sin más rodeos Black Gold, un documental que nos mostrará una vez más la cruda realidad, una realidad en la que una mayoría es explotada por una minoría y ésta se ve obligada a malvivir mientras esa élite que los explota no tiene que reparar en gastos. Muy triste, injusto y a la vez jodidamente real.

Black Gold

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Etiopía gana la batalla por el café


Starbucks

Starbucks retirará finalmente la solicitud presentada ante la Oficina de Patentes y Marcas de EE UU para obtener los derechos de comercialización y uso de la variedad ‘Sidamo‘, uno de los tipos de café etíope más cotizados. Etiopía consigue además los derechos sobre las variedades: ‘Harar‘ y ‘Yirgacheffe‘, que se producen en la región de Kaffar.

Esto sin duda es una buena noticia, después de mucho luchar y de que miles de personas firmásemos la petición de Intermón Oxfam dirigida a Starbucks para que retirara dicha solicitud se ha logrado. Es probable que esto tenga un efecto favorable para Etiopía, uno de los países más pobres del mundo, pero como suele ocurrir, los agricultores son los grandes olvidados del acuerdo, quienes no obtendrán un beneficio directo. Estas son las injusticias que a mi me hierven la sangre. Sin los agricultores no habría café, por lo tanto deberían de recibir como mínimo un salario justo, que les permita suplir sus necesidades básicas, entre ellas incluyo que sus hijos puedan ir a la escuela, que tengan acceso a los servicios de sanidad, y un largo etcétera, aunque evidentemente lo que me parecería más correcto es que se lleven una buena parte del pastel, porque a fin de cuentas, sin los agricultores Starbucks no puede hacer café. Aún así, esto es un buen comienzo, y espero que tenga una repercusión positiva en el bienestar de esos 15 millones de etíopes que dependen del sector cafetalero.

Ya para terminar, quisiera resaltar que me parece fatal que para que Starbucks, una empresa que tiene unos ingresos anuales desorbitantes, retirara la solicitud presentada a la Oficina de Patentes y Marcas, pidiera que durante los próximos cinco años, la empresa quedara exenta del pago de derechos para comercializar estos tipos de café en EEUU y que pueda usarlos en otros países con ciertas condiciones. Encima de que están pudriéndose en dinero, siguen queriendo explotar a los más desfavorecidos, cuando a ellos esas cantidades de dinero que tendrían que pagar a Etiopía ni siquiera les dolerían, no se darían ni cuenta de lo poco que les cuesta a ellos, y por otro lado lo mucho que esto significaría para Etiopía. Pero bueno, ya conocemos a nuestros amigos los empresarios, y sabemos que la compasión, la ética y la moral son cuestiones que en ellos no se detectan.

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