El otro día me tope con esta reflexión interesante y desgraciadamente cierta, matar está mejor que follar. Ese era el título del post y resume a la perfección lo que se exponía en el mismo.
Es curioso como generalmente somos rápidos en calificar a alguien como degenerado/a cuando muestra un poco más de interés, o bien habla más abiertamente de temas sexuales. En cambio no solemos tener problemas en hablar de todo tipo de noticias de lo más desagradables, violentas, no escatimar en detalles viscerales y no nos da ningún reparo hurgar en los más oscuros recovecos del morbo. Es cierto que en Europa podemos respirar una mayor apertura con respecto al sexo en comparación con Estados Unidos, pero tampoco tanta.
La relación del ser humano con la sexualidad es extraña, diría incluso que es enfermiza y poco saludable. En este aspecto, y en muchos otros por supuesto, creo que la Iglesia Católica y otras religiones han hecho mucho daño. Aunque matar es un pecado y el sexo no lo es necesariamente, parece que el sexo puede llegar a ser incluso más escandaloso que un asesinato.
Esa famosa exclamación hippie «Haz el amor y no la guerra» parece que no ha gustado mucho, y seguimos prefiriendo hacer la guerra, quizá precisamente porque no hacemos el amor lo suficiente. Quizá si los políticos del mundo estuvieran bien follados, y las personas en general, no estaríamos con tantos disgustos, guerras, terrorismo, asesinato y riñas que carecen de sentido alguno. Yo abogo por promover una sexualidad sana, porque la nuestra, al menos hablando en términos generales, no lo es.