Que las autoridades tratan a los inmigrantes como a animales, como a apestados, como seres inferiores a todos los niveles no es una novedad, seguramente todos lo habremos visto en la televisión o incluso con nuestros propios ojos. Pero en este caso ya no son sólo los inmigrantes adultos los que reciben un trato vejatorio y abusivo, sino que se trata de menores extranjeros quienes reciben «palizas generalizadas, habituales y no controladas», una auténtica vergüenza.
La ONG Human Rights Watch ha exigido hoy el cierre de los centros de acogida inmediata (CAI) para menores extranjeros no acompañados que existen en Canarias, ya que aseguran en donde esta organización dice haber documentado «abusos y violencia».
La organización, especialmente, está «muy preocupada por los centros de La Esperanza (Tenerife) y de Arinaga (Gran Canaria)«, donde, denuncia, «se maltrata a estos chavales de manera sistemática o rutinaria«.
«Hablamos de un tipo de violencia muy seria, de un trato degradante e inhumano y de palizas. Son golpeados de manera regular y encerrados por varios días en celdas sin lavabos y aunque reciben comida no pueden salir de ellas«.
Por eso, Human Rights Watch ha pedido a las autoridades españolas que abran una investigación porque «hay muchos y muy distintos testimonios de menores que son coherentes y que queremos que se investiguen y depuren las responsabilidades«.
