Hubo un tiempo en el que la gente creía que podía cambiar el mundo, hubo un tiempo en el que había políticos que creían que podrían cambiar las cosas para mejor, hubo un tiempo en que la gente tenía el valor de expresar su opinión, de manifestar su existencia y de exigir una mejoría, pero no sólo exigirla, sino que estaban dispuestos a luchar por ello. Soñadores les llaman algunos, idealistas, necios, locos, trasnochados, gente que ha perdido el vínculo con la realidad, pero yo no estoy de acuerdo, no eran nada de eso, al menos no en su connotación negativa, eran visionarios, eran personas que sentían la necesidad de cambiar el mundo. Se trataba de personas que comprendían que no podíamos vivir en sociedad si no estábamos dispuestos a formar parte de ella, a ver al que camina a nuestro lado como un igual, y no como una amenaza por sus diferencias, sino un aliado con el que sostener los pilares de este gigantesco constructo que es la sociedad.
La degeneración del ser humano
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