Hoy que definitivamente se va Bush, no dejen de informarse acerca de sus ocho mayores méritos, más que nada para que lo guarden en la memoria con el cariño que se merece. Aunque habría que señalar que tratar de resumir todas sus aberraciones en solo ocho es muy complicado y queda mucho fuera.
Archivo por días: 20 de enero de 2009
Goodbye George W. Bush!
Esta viñeta creo que es la más apropiada para despedir a George W. Bush y a Dick Cheney el hombre más conocido por «pimentar» a sus amigos.
Es evidente que Barack H. Obama no va a cambiar el mundo y menos de un día para otro, pero es agradable ver cómo el loco desquiciado de Bush abandona al fin la Casa Blanca. Han sido ocho años que se han estirado como un chicle desabrido. Yo los he vivido como una eternindad, una eternidad en la que han pasado demasiadas cosas negativas como para guardar un buen recuerdo de este lamentable presidente.
Ahora solo queda esperar que Obama realmente traiga un poco más de cordura al país que se autoproclamó como el matón internacional.
Viñeta | Steve Bell
El violinista de la Plaza Mayor de Madrid
Recientemente fui unos días con mi novia a Madrid a ver a un amigo y conocer la ciudad. He de decir que realmente nos encantó, de hecho, si alguien quiere contratar sociólogos, que no dude en contactar con nosotros, nos iremos a vivir a Madrid encantados.
El jueves quince de enero en Madrid se respiraba frío. Aunque ese día no nevó, a nosotros nos parecía que hacía más frío que en días anteriores cuando sí que vimos nevar. Allí estábamos, después de haber dormido bastante mal, cansados recorriendo las calles de la capital. Era nuestro último día y por muy cansados que estuviéramos no íbamos a desaprovecharlo.
En un momento del día llegamos a la Plaza Mayor. Ya accediendo a ella por una de sus múltiples entradas se escuchaba resonar una bella música. Aquella melodía abarcaba todo el espacio de aquella inmensa plaza, quebrantaba el frío y te hacía viajar a otras partes del mundo, concretamente a Asia. Allí estábamos en la Plaza Mayor de Madrid, siendo transportados a Asia por la música de un violín chino.
Un hombre bienhumorado, simpático, con una cara risueña y un verdadero artista con este peculiar violín de dos cuerdas era el creador de tan maravillosa música. Y allí estábamos nosotros anonadados con su arte, pensando que era genial poder disfrutar de tanta genialidad a cambio de tan solo unas monedas. En otras circunstancias la gente pagaría mucho dinero por un concierto de este tipo. Claro que no soy un especialista, y tampoco puedo juzgar cuan brillante era este hombre con su violín, pero para mi era una maravilla lo que hacía, sobre todo partiendo de mi total y más absoluta incapacidad musical.
La hora de comer ya se nos había pasado y estábamos muertos de hambre, por lo que compramos unos bocadillos y nos sentamos en la Plaza Mayor, el violinista que también se había marchado, seguramente para lo mismo que nosotros, regresó y se sentó muy cerca de nosotros, y allí estábamos comiendo y disfrutando de todo un concierto. Pero no tardó mucho en aparecer por allí un personaje extraño, desaliñado, con cerveza en mano y hablando con un amigo imaginario.
Para mi aquello fue el choque de dos mundos que tantas veces he observado. Son dos personas, ambas probablemente con una precaria situación económica, pero mientras uno se ahoga en el alcohol y termina trastornado, el otro deleita a todo el que se pare a escuchar con música.
Si están por la Plaza Mayor de Madrid y escuchan un violín chino, no tienen más que seguir a la música. Tómense un rato, escúchenlo e incluso si les gusta le pueden comprar un CD.
Una charla sobre la muerte de los blogs de Hernán Casciari
Hace tiempo que me llama la atención ver como con frecuencia se le hacen entrevistas a personas con blog, a las que en ningún momento se les pregunta acerca de lo que escriben, sino tan solo acerca de los blogs en si. Nunca lo entendí. Para eso no hace falta llamar a una persona que escriba en un blog, sería más lógico contactar con alguien que se dedique tan solo a montar la estructura del blog en un servidor. Esto me parece un poco como llamar al autor de un bestseller, para preguntarle acerca de cómo se fabrica un libro y no hacerle ninguna pregunta acerca de su obra.
Es por ello que me ha parecido muy interesante la reflexión de Hernán Casciari acerca de este mismo fenómeno, ya que por lo que nos transmite en este vídeo, él se hizo la misma pregunta que me he hecho yo en muchas ocasiones.
Vía | Profesor Luis
