“Cinco generales expresaron su negativa a destacar sus tropas abiertamente contra los monjes y fueron rápidamente detenidos por la Junta“, dijo el oficial birmano que rechazó dar los nombres de los militares arrestados.
Añadió que además fueron castigados “alrededor de 400 soldados de la División Sikai, cerca de la ciudad de Mandalay, que también bajaron sus armas frente a los monjes y les pidieron perdón al darse cuenta de que habían cometido el peor de los pecados“.
La fuente opinó que se trata de una clara señal de la existencia de fisuras en el interior del régimen, puesto que, a su juicio, la mayoría de los funcionarios y cargos públicos no están contentos con la brutal represión llevada a cabo por la Junta Militar, aunque callan por temor.
Quizá esto sea el principio del final de esta barbarie y represión nefasta a un pueblo al que fueron arrebatados los derechos y la libertad. Birmania libre.
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