La diferencia del sueldo medio bruto de los tinerfeños (por encima de los 1.200 euros y ahora un mínimo de 1,30 euros por viaje) con el de daneses (4.186 euros, y 0,51 euros en transportes), holandeses (3.942 y 1,60), ingleses (3.848 y 0,90), alemanes (3.032 y 1,20), franceses (2.607 y 1,60), italianos (2.331 y 1 euro), neoyorquinos (2.500 y 1,34), japoneses (1.849 y 1,17)… Si a esto se le suma que bajan los tiempos para viajar y hacer transbordo, gratuito o con descuento, el usuario del transporte público roza el colmo… Coger el coche, una opción que barajan los encuestados y que supone el principio del fin de un espíritu que, por otro lado, pretende contagiar el Cabildo: “Yo ahorro, yo hago guaguing” se lee en las publicidades en el Intercambiador. Ayer no estaba el jugador de la NBA, Sergio Rodríguez botando su balón y asegurando como hace en el anuncio televisivo lo de: “Yo me muevo en guagua, ¿y tú?”. La respuesta es preocupante: “A ver si consigo un coche”.
Esa es la realidad del transporte público de Tenerife, lamentable, sobre todo en los tiempos que corren en los que el transporte público debería ser cada vez más atractivo y ser cada día más una alternativa real al coche, pero si este es el camino escogido queda clara que ese objetivo se aleja a velocidades vertiginosas.